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Entrevista a Margarita Flórez, Comisión Latinoamericana en Globalización y Ciudadanía Colombia: La vida cotidiana en mitad de la guerra Entrevista de Nicolás Minetti Colombia sufre desde hace por
lo menos medio siglo por una guerra interna interminable al que se le suma el
ser el principal productor de cocaína del mundo. La vida individual vale poco y
millones de personas se acostumbran a convivir con la muerte y la miseria
extrema desde que nacen. La guerra y el narcotráfico han provocado que una gran
parte de la población rural tuviera que huir hacia las ciudades en busca de
seguridad, pasando a vivir en condiciones infrahumanas en el proceso conocido
como "desplazamiento interno". Margarita Flórez afronta estos dramas
cotidianamente. Flórez es una abogada colombiana que trabaja en el ILSA, un
instituto dedicado a las alternativas sobre el derecho, y además es miembro de
la Comisión Latinoamericana en Globalización y Ciudadanía que promueve D3E.
Aprovechando su presencia en la reunión de esa comisión durante el Foro Social
de las Américas (Quito) realizamos la siguiente entrevista. - La situación de violencia en Colombia ¿cómo afecta tu
trabajo?
El narcotráfico ha jugado allí un papel muy relevante en el sentido de que actualmente se dice que ambos grupos ilegales armados tienen grandes entradas de dinero por la custodia del negocio de la droga que hay en los territorios que controlan. El llamado "impuesto de guerra sobre el gramaje" en el caso de la guerrilla de las FARC y en el otro caso hay indicaciones de estar directamente involucrados en el narcotráfico (las Autodefensas Unidas de Colombia, los grupos paramilitares). - Yo no creo que nadie lo quiera. Hay una cosa muy rara,
como de que nadie la quiere resolver. Hay una importante presión al gobierno
para contenerlas, vamos a ver cuanto dura. - ¿En tu vida diaria cómo te afecta todo esto? ¿No puedes
ir a ciertos lugares? - Hay una restricción en la locomoción de todos los
colombianos y las colombianas. Hay territorios donde hay que ir con muchísima
cautela. Hay horarios, no puedes transitar de noche. Hay ciertos códigos que
tienes que seguir si quieres estar en A o B, todo el mundo los tiene que seguir.
Esencialmente tienes que tener gente trabajando en la zona que tenga más o
menos una cotidianeidad, más o menos ya arreglada con los grupos que están allí
para poder entrar. - ¿En Bogotá también se sienten esas restricciones?
- No, en Bogotá no, Bogotá es un oasis, aunque allí se
reflejan todos los dramas que hay en la guerra. Por ejemplo, en el
enfrentamiento armado se ha hablado de territorios que han quedado aislados en
mi país, en los últimos años han habido millones de enfrentamientos armados.
O sea no es un fenómeno que se explica solamente por la cuestión económica,
que también lo hay, es un fenómeno digamos de exclusión. Pero
fundamentalmente está el problema de la gente en las calles en Bogotá, que
viene desde la década del cincuenta, cuando empezaron a llegar escapando de la
primera ola de violencia. - ¿Cómo ha afectado el desarrollo económico a la situación
de violencia? - Probablemente hubo mucho éxodo de capital, pero no es el
paraíso de las inversiones. Desde principios de los noventa, cuando entraron
las empresas petroleras, lo hicieron aún a riesgo de las presiones de los
grupos de la guerrilla, de métodos de violencia. También los bancos y las
empresas de energía. - ¿Arreglan con quienes controlan el territorio? ¿Pagan
este impuesto de guerra? - No sé, pero creo que en el caso de las petroleras debe es
posible que así sea, pero no podría asegurar eso. Pero lo que yo se es que
operan, haya o no violencia en el país. - El Plan Colombia: ¿Cómo evalúas su aplicación y
su impacto? - Yo estaría muy preocupada si fuera a Uruguay por el Plan
Colombia, y te voy a decir por qué. En el año 1986 empecé a viajar por la
región en virtud de mi trabajo. Solamente en el aeropuerto de Bogotá había
personal antidroga, y recién comenzaba eso. Y en el resto de los aeropuertos de
los estados de América Latina no había nada de eso. Hoy en día puedo
certificar la presencia de personal -no se si estadounidense, o de la policía
de cada país-, pero hay personal antidrogas, hay perros antidrogas en todas
partes. La droga ya juega un papel en la política regional muy importante en
tanto es una justificación de una presencia militar permanente. Hoy en día
creo es evidente que la existencia del narcotráfico justifica la presencia
militar estadounidense. De modo que creo que el Plan Colombia es un plan que
empieza en Colombia, que se llama Colombia, pero que tiene implicaciones en
otros países como por ejemplo Ecuador, Perú y Bolivia, y ahora también avanza
sobre la triple frontera entre Argentina, Paraguay y Brasil. La droga es un
problema, yo la condeno, la droga en mi país ha producido muertos, ha producido
un apartheid terrible nuestro en el exterior, una justificación de la
violencia, etc. La droga es lo peor que nos pudo pasar, pero creo que la represión
contra la droga es justificada como arma de control. - Con respecto a la exclusión social en Colombia, hace
tiempo se hablaba de los sicarios de 12 años a los que les ordenaban matar a
alguien por medio dólar y vivían hasta los 15 años cuando que otro sicario
los mataba. ¿Eso sigue existiendo? - Sí claro, eso sigue existiendo, tal vez no con la misma
presencia que tuvo al principio de los noventa, pero siguen existiendo sicarios.
Hay una constante en la historia colombiana que son las bandas, no las bandas
urbanas, sino las bandas rurales. Entonces en cada proceso de reconciliación
nacional siempre quedaban bandas y quedaban armas. Estos niños, estos hijos y
nietos de las décadas de los 50 y de los 60, y de los 70, criados en las
barriadas más miserables de Medellín, claro tuvieron esa escuela, y allí es
donde aparecen el "narco", que da la posibilidad de una realización
en 10 o 12 años de tener cosas inimaginables para la clase media colombiana,
carros, bueno carros, motos, joyas, toda esa parafernalia que ellos veían como
su imaginario de ascenso. - En este contexto, ¿cómo se moviliza la ciudadanía? ¿en
qué trabajan los grupos de base? - Los grupos de base y las ONG trabajan en muchísimos temas, trabajan en temas de agroecología, trabajan en temas de cuidados de cuencas, las comunidades indígenas han hecho grandes planes de manejo de sus territorios, lo mismo las comunidades negras. Se trata de seguir la vida, hasta cierto punto desarrollando sus expectativas, sus ideales, aún en medio de esta guerra, y eso quisiera yo que lo destacaran, Colombia no es solamente guerra, en Colombia hay gente, hombres y mujeres que trabajamos por vivir mejor y por aportar a la sociedad. Que no estamos involucrados directamente con la guerra, aunque no podemos salir de ella. N. Minetti integra el equipo de
D3E (Desarrollo, Economía, Ecología y Equidad América Latina) y es además
editor de la revista Factor S. Publicado el 12 de noviembre 2004. Se
permite la reproducción de la entrevista siempre que se cite la fuente. |
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