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Hombre mirando mujeres
Gerardo Honty
Las semillas: primer movimiento
Una paloma observa desde lo alto de una ventana del antiguo galpón ahora convertido en sala de conferencias. Mira con cara aturdida y despistada el mar de sillas, la gente y el estruendo de las voces repetidas por los varios parlantes. Ya no tiene vidrios sanos esa ventana en la que esta posada, pero en algunas de las otras todavía quedan restos de lo que fueran las entradas de luz del viejo deposito.
Esto es hoy el Hall 3 del Foro Social Mundial, un amplio espacio techado de unos 15 metros de altura pensado para albergar a 4.000 personas pero que hoy no tiene mas de 200. Las mujeres están esta mañana un poco perdidas en tamaña inmensidad pero más perdidas están porque 3 de las 7 panelistas hablan español, un idioma muy poco frecuente en el FSM de Bombay.
Se trata del foro "Diversas alternativas para cambios globales"
organizado por la Agencia Latinoamericana de Información que sólo cuenta con mujeres en
su numeroso panel. Francisca Rodríguez (chilena perteneciente a Vida Campesina), Julia
Giovanni (una italiana que trabaja en Brasil) e Irene León (de la organización
convocante) son las tres hispanoparlantes que hablaron de Soberanía Alimentaria,
Globalización y Comunicación respectivamente. El resto del panel estuvo conformado por
Sylvia Borren, Medha Patkar, Phumi Mtetwa y Sunila Abyesekara. La premio Nobel Rigoberta
Menchú, anunciada en el programa, envió un mensaje de saludo (en español) y se
disculpó por su involuntaria ausencia.
Hubo un simbólico intercambio de semillas conducido por "Pancha" Rodríguez entre las mujeres de Vida Campesina de todo el mundo presentes en la Conferencia, que le dio un respiro de calidez a la sucesiva andanada de discursos. "Nosotros le llamamos el intercambio de los afectos, porque los intercambios de semillas no son solamente intercambios de semillas; son intercambios de saberes, conocimientos, son intercambio de cultura, son intercambio de afectos", dijo la chilena. Pero pasado ese momento la conferencia volvió a su consabido trillo de la denuncia de los efectos de la globalización, paquete en el que se envuelven a veces, problemas que tienen otras causas con las que -al menos- compartir la responsabilidad. Los afectos dejaron lugar a las arengas.
El espacio sagrado: segundo movimiento
La conferencia de la tarde, en ese mismo local, se llamó "Corte Mundial de las Mujeres contra los Crímenes de Guerra de los Estados Unidos" y fue convocada por el Consejo de Mujeres Asiáticas por los Derechos Humanos (AWHRC, por sus siglas en inglés) y el Taller Internacional con sede en Túnez. En esta oportunidad la concurrencia era mucho mayor, había hombres entre los panelistas y sólo uno hablaba español.
La conferencia fue una suerte de itinerario sobre lo más siniestro de las guerra impulsadas por Estados Unidos, desde Hiroshima a Afganistán, pasando por Vietnam, Corea del Norte y Cuba, entre otros. Testimonios, videos, fotografías y discursos se sucedieron en una dramática cadena de historias desgarradoras donde las cifras de muertos, mutilados y malformados descendientes resultan inabarcables por una mente humana común.
La historia de las "Cortes de Mujeres" comenzó en Asia. La primera de ellas se realizó en Pakistán en diciembre de 1992 para juzgar la violencia doméstica que en aquel país se expresaba en violaciones y abuso físico, quema de las dotes, la práctica de echar ácido a la cara de las mujeres, entre otras cosas. A partir de entonces las cortes de mujeres se sucedieron en distintas partes del mundo para dar cuenta de la violación de los derechos de diferentes comunidades de mujeres: árabes, dalits, africanas, del Pacífico, indígenas y sobre muchos de sus problemas: tecnología reproductivos ingeniería genética, violencia, guerra, racismo, etc.
Las "Cortes" están constituidas por personas de relevancia internacional que escuchan durante días testimonios de las mujeres de donde se trate y luego emiten una declaración o elevan un documento a la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Pero su primera tarea es proporcionar un espacio "sagrado" donde las mujeres puedan volcar sus sufrimientos, luchas y conocimientos, "logrando una correspondencia entre lo racional y lo afectivo" como dice la Corte de Mujeres Cubanas contra el Bloqueo.
La Corte que atendió el caso de Afganistán, por ejemplo, envió 8 misiones a Islamabad, Peshawar y Kabul entre marzo de 2002 y octubre de 2003 y realizó 16 audiencias públicas escuchando los testimonios de las mujeres afganas. Ahora tiene suficiente material documental para acusar al presidente George Bush y a Estados Unidos de varios crímenes de guerra realizados contra la población civil.
Sahar Saba, de la Asociación de Mujeres de Afganistán y Akira Maeda miembro del Tribunal que atendió el caso, hicieron los relatos para unas 2.000 personas que seguían su testimonio en el Hall 3 del Foro Social Mundial. De la misma manera pasaron por el estrado relatos de sobrevivientes de Hiroshima, testimonios de los estragos del Agente Naranja en la guerra de Vietnam y de las sustancias arrojadas por aviones estadounidenses sobre Cuba.
Korinne Kumar (AWHRC) pionera de las Cortes de Mujeres y responsable de la Conferencia señaló en la apertura que las mujeres tienen otra forma de entender el mundo y que el futuro deberá estar cargado de la subjetividad y la sensibilidad femenina para hacer un mundo mejor. La presencia de un músico en escena, algunas formas poéticas de las presentaciones audiovisuales daban pinceladas de lo que quería decir.
Sin embargo, el formato del encuentro no pudo superar la masculina estructura del estrado y el podio, la fórmula fácil de la arenga y la recurrencia a las estadísticas del número de muertos y afectados que nos envían muy lejos del espacio de lo sagrado y subjetivo que Korinne reclamaba.
Hombre mirando el foro: movimiento indeciso
¿Cómo sería un encuentro entre 2.000 personas donde la subjetividad y lo afectivo pudieran manifestarse? Me cuesta imaginármelo; parece difícil. Quizá uno pueda pensar que la propia idea del foro es una idea "masculina": un encuentro concebido para ser masivo, producir documentos, establecer alianzas, que se vanagloria de las estadísticas que "crecen" en número de participantes, talleres y organizaciones. Estoy tentado a pensar que el formato del Foro -al menos en la parte de las conferencias y paneles- tiene una impronta macha que es difícil de demoler.
No puedo ponerme "en la piel de las mujeres" (y aún en el caso que pudiera, sería extremadamente vanidoso de mi parte decirlo) y no estoy juzgando su trabajo ni el resultado de estas conferencias que ellas llevaron adelante. Estoy tratando de pensar -con todo mi lado masculino y todo mi lado femenino- sobre lo que viví ayer y preguntándome si no es esta "masculinidad de la cultura" lo que nos lleva a concebir y realizar el Foro Social Mundial bajo este formato en el que -a juzgar por lo que vi con mis ojos de hombre ayer- no puede aflorar la femineidad que necesitamos.
Reporte preparado directamente desde Bombay (India); publicado el 21 de enero 2004. G. Honty es investigador asociado en D3E (Desarrollo, Economía, Ecología y Equidad América Latina) y es director de CEUTA (Centro de Estudios Uruguayo de Tecnologías Apropiadas). La reproducción del artículo es libre pero por favor citar la fuente.
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Forociudadano.com • Foro Social Mundial 2004