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La nueva política en las elecciones municipales brasileñas
Eduardo Gudynas
El próximo domingo 3 de octubre tendrán lugar las elecciones municipales en Brasil. Será el primer examen electoral del gobierno de Lula da Silva, y se pondrán a prueba las alianzas que el Partido de los Trabajadores (PT) ha establecido con otros grupos políticos en distintas ciudades. También permitirá evaluar la situación del PT, especialmente en las grandes ciudades. Por estas y otras razones, mucha gente observa con expectativa lo que sucede en estos días en Brasil. Una breve visita a Sao Paulo ofrece algunas lecciones. A una semana del evento, en las calles no se observa una gran agitación política, y en realidad los carteles y pasacalles de propaganda son los protagonistas, dejando a los ciudadanos envueltos en un laberinto publicitario. Los candidatos se mueven por distintos sitios en la ciudad, especialmente en actos programados. Pero la gente parece más preocupada por sus cuestiones cotidianas, y en especial por la huelga de los empleados bancarios. Esa tranquilidad relativa desaparece en la televisión: allí transcurre la batalla entre los candidatos. En Sao Paulo la disputa envuelve a Marta Suplicy (PT), que va por la reelección de su puesto de alcaldesa, José Serra (PSDB - Partido de la Social Democracia Brasilera), Paulo Maluf (PP - Partido Popular) y Luiza Erundina (PSB - Partido Socialista Brasilero). Serra se mantenía alejado de la política activa, ya que había perdido la elección nacional frente a Lula, a pesar de haber sido promovido como el "sucesor"de Fernando Henrique Cardoso para el gobierno nacional. Pero decidió disputar la "prefeitura" de Sao Paulo por los malos registros que exhibía Suplicy. Durante mucho tiempo, Serra lideró las encuestas (en junio tenía más del 50% de intención de voto, para caer a menos del 40%), pero en la última evaluación se lo muestra empatado con Suplicy con un 35%. Si se mantiene este cuadro será necesaria una segunda elección para decidir el ganador. Por otro lado, Suplicy a medidados de año mostraba apenas un 20% de intención de voto, y poco ha poco ha ido remontando su posición, hasta llegar en el último fin de semana al 35%. Enfrenta el desafío de retener la alcaldía, no sólo por su propia importancia, sino porque en el debate nacional se presentará el resultado de Sao Paulo como la evaluación de todo el gobierno Lula. Si el PT pierde ese municipio se estima que las consecuencias dentro del gobierno y del partido serán importantes; las voces críticas saldrán fortalecidas y se reforzarán los pedidos por un cambio de rumbo. En el resto del país, el PT sólo disputa con ciertas posibilidades de éxito unos pocos municipios claves. Por ejemplo, está bien posicionado en Porto Alegre (Rio Grande do Sul), donde Raúl Pont se está moviendo con comodidad; también está primero en otras siete capitales estaduales, como Belo Horizonte (Minas Gerais), Curitiba (Paraná) o Recife (Pernambuco). Sin embargo, en las restantes 18 capitales las ventajas están en otros partidos. Recordemos que en total se disputan 5 562 alcaldías; casi en la mitad de ellas los actuales alcaldes se presentan a la reelección. En muchas ciudades pequeñas e intermedias, el PT tiene mejores posibilidades de conquistar alcaldías, pero a costa de las más extrañas y bizarras coaliciones locales, haciendo pactos tanto con sectores ideológicamente cercanos como con aquellos más conservadores - una posición que desata fuertes cuestionamientos. A una semana de las elecciones el balance final puede ser paradojal. El PT podría perder en alguna de las ciudades más importantes de Brasil, pero aumentaría su base de autoridades municipales. Ese hecho tendría el alto costo de estirar todavía más su perfil ideológico al coalicionarse con fuerzas políticas muy distintas. Recordemos que el PT avanzó en las elecciones nacionales con un pacto con los "liberales", que más tarde amplió en el congreso para abrazarse con el PMDB (Partido Movimiento Democrártico Brasilero), su enemigo de toda la vida. Esta estrategia ha despertado fuertes resistencias en algunos sectores del PT y de la izquierda brasileña. A su vez, esa alianza ha reforzado muchas de las medidas conservadoras del gobierno Lula, las que a su vez también generan algunos rechazos populares. A pesar de estos costos, en lugar de buscar una mayor cohesión ideológica, los líderes locales del PT avanzan a nivel municipal recurriendo a esta vieja práctica de acordar con quien les de mayores ventajas electorales, sea la derecha o la izquierda. Este procedimiento refuerza las crecientes desconfianzas de diferentes actores políticos con el PT; en especial, intelectuales y líderes de movimientos sociales se muestran desencantados con el gobierno. El impacto electoral de esa desconfianza es todavía pequeño, ya que si bien el PT pierde votos por la izquierda, parecería estar ganando proporcionalmente más adhesiones en el centro y la derecha. Los desencantados con la izquierda no necesariamente emigran hacia otros partidos políticos de ese campo, ni siquiera al que formaron recientemente algunos legisladores que abandonaron el PT (quienes fundaron el PSOL, Partido Socialismo y Libertad). Muchos de ellos regresan a una militancia en la sociedad civil, mientras que algunos otros han llamado al voto nulo en Sao Paulo. En efecto, algunos destacados exmilitantes del PT junto a diferentes líderes sociales lanzaron un "Manifiesto por el voto crítico", señalando que todos los candidatos de Sao Paulo carecen de propuestas para cambios substantivos, caen en un debate esterilizante y se recuestan en el marketing, desencadenando la frustración en el electorado. Entre los que promueven la medida se encuentran Plínio de Arruda Sampaio, Chico de Oliveira y Paulo Arantes, los que denuncian la carencia de un proyecto de transformación social y el apego a las "grandes obras" para lograr el apoyo ciudadano, repitiendo la estrategia de cualquier otro alcalde. Justamente esas grandes obras son las que se han venido inaugurando en los últimos meses, con o sin la presencia de Suplicy, pero con clara referencia a ella. La importancia de las inauguraciones se redobló días atrás cuando el propio Lula participó en una de ellas, donde aprovechó a pedir votos para Suplicy -un gesto prohibido por la reglamentación electoral del Brasil y que obligó a que el presidente se disculpara ("Si cometí una equivocación no me gustaría, como presidente, dar un ejemplo. Pido disculpas si eso causó un mal a alguien" - dijo Lula con su habitual estilo descontraído). Por supuesto que el PSDB no se quedó detrás, y el gobernador del estado de Sao Paulo, Geraldo Alckmin, quien pertenece a ese partido, aprovechó a inaugurar algunas obras para alentar al candidato Serra (pero Alckmin por ahora no se ha disculpado). De todas maneras, cualquier de esas obras son pequeños avances en la ciudad de Sao Paulo. Con casi 18 millones de habitantes en su área metropolitana, los problemas sociales y económicos que allí se viven son enormes, desde la pobreza (más del 10% de la población vive en "favelas") a la violencia. Sorpresivamente sólo algunos de estos temas aparecen las primeras líneas de los debates políticos; una ausencia llamativa es la ausencia de una discusión más enérgica sobre la criminalidad y la violencia urbana. La situación en Sao Paulo indica a que será necesaria una segunda vuelta. En ese caso, la actual alcaldesa Suplicy despierta un rechazo importante en los electores (31%), mientras que Serra es más aceptado (sólo 15 % rechazo). Los encuestadores otorgan mayores posibilidades al "tucano" Serra para la segunda vuelta, aunque todavía falta mucho para eso. Más allá de lo que suceda en la ciudad de Sao Paulo, también es posible que el PSDB aumente su base política después de haber perdido la elección nacional. Por ahora la campaña en las calles y en la televisión parece destinada a caer (una vez más) en un vale todo. Duras críticas que se cruzan entre los candidatos paulistas; el PT que abusa de la imagen de Lula (a pesar de las normativas que lo prohíben), y F.H. Cardoso aprovecha para regresar con discursos de apoyo a su partido; los candidatos menores descienden a los más duros cuestionamientos; y entretanto la gente sigue con su vida cotidiana. Esta extraña situación hace que la elección municipal en Brasil, la primera bajo el paraguas de la nueva política de un PT en el gobierno, sea tan interesante para todos nosotros. E. Gudynas es analista de información en D3E (Desarrollo, Economía, Ecología, Equidad América Latina). Publicado el 29 de setiembre de 2004. Se permite la reproducción siempre que se cite la fuente. |
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