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Entrevista a Elías Díaz Peña, integrante de Sobrevivencia, Paraguay ¿Es posible la sustentabilidad en el capitalismo?
Gonzalo Gutiérrez Nicola
Elías Díaz Peña, es integrante de Sobrevivencia, una organización ambientalista miembro de Amigos de la Tierra que funciona en Paraguay. Entre sus principales objetivos está el generar espacios sustentables, generar calidad de vida y garantizar el acceso al agua de todos los habitantes de la región. ¿Qué es Sobrevivencia? Sobrevivencia es una organización que pertenece a la federación de Amigos de la Tierra Internacional, o sea Sobrevivencia es Amigos de la Tierra Paraguay. Una de nuestras misiones es construir alianzas para, a través de ellas, lograr la sustentabilidad a nivel local, nacional, regional y global. La búsqueda y la investigación sobre las condiciones para lograr la sustentabilidad, la aplicación de esas condiciones en cuantas instancias podamos influir y la construcción de fuertes alianzas hacia conseguir la sustentabilidad son nuestra misión. ¿Cuáles son esas instancias en las que intentan influir? Las instancia son diversas, pero principalmente trabajamos con comunidades locales tratando de reconstruir, restaurar o conservar la calidad de vida. Comenzamos así hace veinte años pero nos dimos cuenta de que no se pueden cambiar las condiciones de vida deterioradas de las comunidades locales sin encarar las causas de fondo de ese deterioro, y esas causas no están en las comunidades. Una pequeña parte de esas causas se puede deber a factores locales, pero en su mayoría se deben a factores estructurales que muchas veces sobrepasan incluso el nivel nacional. Principalmente son debidas al patrón macroeconómico que prevalece en el planeta. En Paraguay, ¿ustedes abordan la problemática de la soja? La soja es una de las fuertes causas de insustentabilidad en Paraguay. La soja ocupó el lugar de la selva, transformó la selva atlántica como lo hizo en décadas anteriores en Brasil. Eso produjo un impacto múltiple: primero por la destrucción de la biodiversidad de la selva atlántica. Segundo por la destrucción del hábitat de numerosos pueblos indígenas que por miles de años habitaron esa selva sin hacerle ninguna mella. Tercero por la destrucción del agua. En América del Sur había dos inmensos biomas* que producían la mayor parte del agua dulce del continente: la cuenca amazónica y en la cuenca del Plata la selva atlántica. Esta última tenía 1.500.000 kilómetros cuadrados de los que hoy sólo quedan menos del tres por ciento, diseminado en pequeñísimas islas. El cultivo a gran escala de soja consume muchísima agua, pero no se trata únicamente del agua que consume sino también del agua que destruye, que es mucha más. Esa agua la destruye en primer lugar al destruir los ecosistemas que producían agua limpia, agua con vida, agua que le servía a la gente y a los ecosistemas; y en segundo lugar envenenándola con agrotóxicos, que es un elemento esencial del cultivo de la soja. ¿Quiénes cultivan la soja en Paraguay? Los que cultivan la soja en Paraguay principalmente son gente que emigró desde Brasil y que gracias a créditos blandos que les otorgó el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social de Brasil pudieron comprar tierras en Paraguay. Gracias a esos créditos también pudieron introducir maquinaria de modo que en diez años se acabó esa selva que a principios de la década del ochenta nos parecía infinita. Todo esto fue apoyado por los sucesivos gobiernos que también construyeron rutas a través de la selva que favorecieron la llegada de esta gente. Entonces, ¿el agua también se ha convertido en uno de los problemas que abordan? En este momento estamos trabajando en una coalición para elaborar la Ley de Agua de Paraguay. Para ella nos inspiramos en el modelo de la reforma constitucional de Uruguay en la que se considera al agua con un patrimonio nacional inalienable, y el acceso al agua como un derecho humano fundamental. Logramos formar una coalición fuerte de organizaciones de la sociedad civil, integrada también por sectores gubernamentales, parlamentarios y académicos. Esperamos que esta ley pueda salir este año y que lo haga bajo los principios de la sustentabilidad, de hecho, a este grupo que está trabajando el tema, lo denominamos específicamente: Grupo Agua Sustentable. Por último, ¿es posible la sustentabilidad en el capitalismo? Es casi imposible. El capitalismo es inherentemente insustentable porque promueve la concentración de la riqueza, promueve la extracción y la explotación de los bienes naturales como si no tuvieran valor intrínseco sino solamente el valor que le da la transformación o sea el uso, o sea la explotación, y por lo tanto crea pobreza y crea degradación ambiental. * Una subdivisión geográfica basada en determinadas características naturales. G. Gutiérrez Nicola es analista de información en CLAES (Centro Latino Americano de Ecología Social). Entrevista realizada en el marco del Seminario “Changing windows into doors. Civil society in the global area”, realizado en Punta Ballena, Uruguay, marzo 2006. Publicada en Revista Factor/S, mayo 2006, año V, Número 45. Se reproduce en nuestro sitio únicamente con fines informativos y educativos.
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