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Elecciones
en Brasil
Un
país dividido
Joachim
Becker Inácio
Lula da Silva del Partido dos Trabalhadores (PT) perdió la reelección directa
en la primera vuelta en las elecciones presidenciales por un margen muy pequeño.
Obtuvo 49% de los votos y debe enfrentar a su principal competidor, el ultra
liberal Geraldo Alckmin (PSDB) en la segunda vuelta a finales de octubre.
Alckmin obtuvo 41% de los votos. Heloisa Helena del Partido do Socialismo e
Liberdade (PSOL), que dejó el PT a causa de su reforma liberal de las pensiones
de los empleados estatales, quedó en el tercer puesto, con 7% de los sufragios. Lula marcó
una sobrecogedora victoria en todos los estados de la zona del pobre noreste
donde recibió dos tercios de los votos. Sin embargo, los resultados de Lula
fueron más bien pobres en el corazón industrial de Brasil, San Pablo y los
estados del sur. Fue en estas áreas donde tuvo lugar la cuna del PT. Este
cambio en la base del apoyo electoral, que es visible en cierto grado también
en las elecciones parlamentarias, merece una explicación. El
gobierno de Lula continuó las políticas económicas de inclinación liberal
iniciadas por el gobierno predecesor de F.H. Cardoso. El gobierno no restringió
los movimientos de capitales y mantuvo tasas de interés extremadamente altas,
para lograr mantener los capitales dentro de Brasil. Las altas tasas de interés
fueron en desmedro de la industria nacional. Al mismo tiempo, no hubo impulsos
fiscales fuertes para el mercado interno. La industria prácticamente se
empantanó. El desempleo urbano permaneció alto. Así, ni la clase trabajadora
urbana ni la mayoría de la clase media asalariada salieron muy favorecidas de
la presidencia de Lula. No obstante hubo algunas medidas que fueron favorables
para ellos, como los nuevos arreglos para los créditos al consumo o el
fortalecimiento de la educación pública. Los numerosos escándalos de corrupción
política tampoco fueron bien recibidos en los tradicionales segmentos del PT.
La militancia del partido declinó. Donde años atrás hubo muchas banderas
rojas del PT flameando desde las ventanas en Porto Alegre, las únicas banderas
rojas que uno podía ver en agosto pasado en Porto Alegre eran aquellas de
“Internacional” –uno de los más famosos clubes de fútbol de la ciudad,
que acababa de ganar la Copa Libertadores de América. Sin
embargo, Lula siguió siendo popular entre la clase más pobre. Ellos
continuaron viéndolo como uno de ellos. Su gobierno sistemáticamente puso en
práctica programas sociales en favor de los más pobres. Aunque las
posibilidades de empleo de los pobres no mejoraron, sus ingresos aumentaron a
través de las transferencias estatales. Ellos votaron a favor de Lula. Así, la
división regional en los resultados de las elecciones refleja una división
social. PSOL que emergió del ala izquierda del PT alcanzó solamente un
resultado limitado proveniente de los desilusionados entre los ex votantes del
PT. Su plataforma electoral es muy angosta, concentrándose en la mejora de los
servicios públicos. Refleja a la vez las demandas de varios sindicatos de
servicios públicos. Sus simpatizantes pueden ser encontrados en particular en
las clases media y media alta. Alckmin
representa principalmente los intereses del capital financiero de San Pablo. Su
programa es radicalmente neo liberal y pro Estados Unidos. Aunque no fue
percibido como un candidato fuerte aún en su propio campo político, no tuvo
para nada un mal resultado en la primera ronda. Es poco probable que resulte el
ganador en la segunda ronda. A pesar de esto, el resultado de la elección debería
ser una advertencia para el PT. J.
Becker es economista y docente de la Universidad de Economía de Viena, e
integrante del IFP (Instituto de Economía Política) de Austria. |
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