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Testimonios
y reacciones sobre las elecciones en Brasil
Todo
lo sólido se desvanece en el aire Testimonios de Héctor Leis y Carlos Tautz (Brasil)
En
una entrevista colectiva realizada a analistas e integrantes de organizaciones
ciudadanas de Brasil sobre los resultados de la reciente elección presidencial
se suceden los testimonios sobre una visión desde “dentro” de la reciente
elección. Hemos agrupado breves testimonios de actores destacados que proceden
de ámbitos de trabajo diferentes, en respuesta a un cuestionario organizado por
Peripecias. Se ha puesto el acento en sus opiniones antes que en la autoría. La
lista de entrevistados incluye a: Héctor
Ricardo Leis, politólogo en la Universidad Federal de Santa Catarina, en
Florianópolis. Carlos
Tautz, ensayista y periodista que integra el equipo de IBASE en Rio de Janeiro. ¿Le sorprendió el resultado de la elección presidencial en
Brasil? Sospecha de una segunda vuelta. “A pesar de existir un empate técnico
entre Lula (PT) y Alckmin (PSDB), en las encuestas de los últimos días se
percibía un lento crecimiento del candidato de oposición que permitía
sospechar que habría un segundo turno. De hecho, esto fue una buena noticia
para la democracia brasileña, ya que en el primer turno no hubo debate entre
los candidatos frente al público. Lula desistió a ultimo momento de ir a la
TV, para evitar tener que responder por las acusaciones de crímenes electorales
cometidos por su partido”. Muchos errores. “Las encuestas de intención de voto señalaban
la gran posibilidad de que Lula ganara en la primera vuelta – lo que le
conferiría un margen grande de maniobra durante el segundo mandato. Sin
embargo, una sucesión de errores del equipo del PT aliados de la soberbia y
arrogancia de Lula, que creía que iba a resultar ganador incluso en la primera
vuelta, llevaron a un crecimiento inesperado de los índices de votación en la
derecha. Es de resaltar que los errores del PT posibilitaron ese cambio brusco
en la coyuntura. Primero, fue descubierta la tentativa de miembros del círculo
íntimo de amigos de Lula de sobornar reconocidos bandidos, intentando conseguir
información sobre la supuesta relación de Serra (candidato a gobernador de San
Pablo por el PSDB) y el propio Alckmin (candidato a presidente). Después de ese
episodio quedó todavía más en evidencia la mala voluntad de la prensa hacia
Lula y la extraña divulgación de la cantidad de dólares y de reales que serían
usados para comprar el dossier contra Serra y Alckmin. Todo eso se unió en las
últimas semanas a la brutal reversión de expectativas que el gobierno de Lula
ocasionó”. ¿Cuáles consideran que pueden ser los principales factores que
explican que se llegara a un segundo turno? Escasa ciudadanía electoral. “Brasil fue tradicionalmente un país
de escasa ciudadanía electoral, en donde los electores elegían sus candidatos
en función de criterios clientelísticos (con la expectativa de recibir algún
favor) o corporativos (por pertenecer al mismo grupo social, regional o económico).
Los dos partidos que se enfrentan en el segundo turno son partidos nuevos,
surgidos hace dos o tres décadas, con el ánimo de quebrar esa tradición. El
primer partido nuevo en subir al poder fue el PSDB (con dos gobiernos 1995-1998
y 1999-2002); el PT lo siguió después (2003-2006). Este es un dato importante
y que habla bien del sistema político partidario de Brasil. No hubiera habido
problemas con una reelección de Lula si su partido no hubiera adoptado los
vicios tradicionales del sistema partidario antiguo. En este sentido, se puede
decir que habrá una segunda vuelta porque el PT dejó de ser un partido de
nuevo tipo y se transformó en un partido clientelístico y corporativo igual
que la mayoría. Una parte del electorado percibió esto y lo rechazó”. ¿Cómo describe la actitud ciudadana y la militancia en esta
elección? Lo sólido se disuelve en el aire.
“La militancia prácticamente no existe más en el Brasil. Las manifestaciones
en la calle con motivación política no reúnen a nadie. Si se quiere ver gente
en la calle hay que esperar por el día de la Marcha Gay. La militancia se
organizó prácticamente en torno del PT y con la llegada de Lula al gobierno
todos ganaron algún puesto oficial, pasaron a ser oficialistas con salario
pagado por el Estado. Eso explica que nadie haya salido a la calle para
manifestarse contra la corrupción. El partido surgido de una disidencia interna
del PT (PSOL, que tuvo a Heloisa Helena como candidata) juntó los pocos
militantes que estaban desempleados, pero ellos no alcanzan la masa crítica
suficiente para salir a la calle en número suficiente. Los únicos que tienen
alguna capacidad de convocatoria son los “sin tierra”, pero estos son
movimientos sociales muy radicalizados que no cuentan con el apoyo de la población
en general. Todo lo que es sólido se disuelve en el aire, decía Marx. Esto es
lo que le pasó a los militantes del PT”. El voto como una reacción. “Aquella militancia aguerrida del PT perdió
casi que completamente la voluntad y la alegría de votar por Lula. Muchos, como
yo, votarán nuevamente por Lula porque Alckmin significa el retorno a una
derecha extremadamente bien organizada, creadora de una avansadísima tecnología
de corrupción (que puso en práctica a través de las privatizaciones en masa
durante la década de 1990, en los gobiernos de Fernando Henrique Cardozo) y ávida
por volver al poder para profundizar todos los axiomas del Consenso de
Washington. Así, votar a Lula, para los militantes y para aquellos que aunque
no lo son, aprueban el proyecto histórico que el PT parecía significar, el
voto a Lula es, en el fondo, un intento de impedir que la derecha vuelva al
poder”. ¿Cómo ha sido la relación del gobierno con los movimientos
sociales? La política disuelta dentro de la economía.
“La CUT, la principal fuerza sindical del país, no apoya al gobierno, ¡es
parte de él! Sus dirigentes son ministros de Lula y tienen una poderosa bancada
en el Congreso. En cierta forma, podría decirse que la mayoría de los
sindicatos se burocratizaron al estilo del peronismo. De cualquier forma, los
movimientos sociales no se hicieron sentir de forma significativa en la elección
del domingo. Los observadores llaman la atención de que la política brasileña
se despegó de la economía (la bolsa de valores estuvo normal todo el tiempo y
continua de la misma forma). Pero, en realidad, lo que estamos viendo no es una
separación de la economía con relación a la política, sino lo contrario. La
política se fundió parcialmente con la economía, así como también se
observa lo mismo con los movimientos sociales. Si los políticos no fuesen
corruptos este indicador sería muy bueno, en la medida que reforzaría la
representación y legitimidad popular de los representantes. Pero no es así. La
“autonomía” de la política se compró al precio de darle a los factores de
poder un lugar dentro del aparto de Estado. Para decirlo en pocas palabras,
Brasil está “peronizando” el Estado, loteando sus recursos entre los
diversos sectores. Más allá de si esto funciona bien o no, tenemos que
registrar que este comportamiento nunca fortaleció a la democracia, la cual
exige la defensa de intereses universales en primer lugar”. Pérdida de la capacidad crítica. “Muchos movimientos sociales, ONGs,
sectores de las universidades, fueron cooptados por el gobierno de Lula –
inclusive con convenios financieros para realizar de forma tercerizada acciones
típicas del Estado- y perdieran la capacidad de criticarlo cuando era
necesario. Específicamente en cuanto a los movimientos sociales, muchas de sus
bases, paupérrimas, también fueron cooptadas por la falta de distribución de
subsidios (un promedio de 30 a 35 dólares mensuales para cada una de las 12
millones de familias beneficiadas). Una parte de esas familias que eran al mismo
tiempo beneficiadas e integrantes de movimientos sociales presionaron a la cúpula
de esos movimientos para que apoyara a Lula en vez de ponerse en su contra –
incluso cuando los escándalos de corrupción emergían día a día, involucrándolo
en problemas de lavado de dinero liderado por los cuadros históricos del PT y
muy cercanos política e ideológicamente a Lula”. ¿Cuáles son los mensajes que encierra el resultado de la elección? No queremos corrupción. “El mensaje es para todos los partidos políticos.
De hecho PT y PSDB son hoy dos partidos de centro-izquierda. En el Brasil de hoy
no están en juego grandes propuestas políticas en conflicto unas con otras.
Las principales fuerzas expresan lo mismo. En este sentido Brasil es un país
moderno. No está en juego el socialismo contra el capitalismo o cualquier cosa
parecida (como ocurre en la Venezuela de Chávez, por ejemplo). El mensaje de último
minuto de los brasileños a los partidos fue: “no queremos corrupción”. Si
los gobiernos están mas a la izquierda o más a la derecha, no importa. Lo que
importa es que los políticos gobiernen con honestidad y eficiencia. Entiendo
que las urnas están dando este mensaje, pero tengo serias dudas si los partidos
están escuchando el mensaje. En las listas de los partidos para diputados
federales (especialmente en el PT y los partidos de su base aliada) aparecían
candidatos que habían sido claramente identificados como participantes de
varios actos de corrupción y que están siendo actualmente procesados por la
justicia ordinaria. Eso se explica no tanto porque los partidos no tienen a
quien convocar en su lugar sino, mucho más, como “amnistía interna”
(incluyendo la compra del silencio de los mismos, ya que al ser elegidos como
diputados sus juicios pasan automáticamente a la Corte Suprema, en donde van a
prescribir antes de llegar a sentencia)”. ¿Cuál fue la influencia de las denuncias de corrupción? “Tuvieron
influencia, pero no tanto como se supuso al comienzo. La ciudadanía se cansó
de ver tanta corrupción y llegó a la peligrosa conclusión de que “todos son
corruptos”, que el sistema político siempre fue así, etc.”. ¿Cómo ha vivido la elección? El olvido de las banderas históricas.
"Viví las elecciones con absoluto desinterés, debido a la desesperanza
creada por la sucesión de decepciones causadas por Lula, personalmente, y por
el PT, aunque Lula ha estado por lo menos cinco años absolutamente desconectado
de las banderas históricas y de los foros de decisión “petista” que solían
ser, en el pasado, democráticos". ¿Cuáles son los principales temas políticos que usted considera
que los partidos políticos no están considerando? La ausencia de las políticas internacionales.
“Principalmente política externa. Un hecho lamentable de esta elección
(hasta ahora) es la completa ausencia de propuestas y debates sobre relaciones
internacionales. Tanto Alckmin, como Lula, mostraron al elector en la TV sus imágenes
junto a grandes personajes internacionales. Lula, por ser presidente en
ejercicio, tiene la capacidad de hacer mucho más marketing de imágenes, por
cierto. Pero nada de contenido. Lula escondió a Chávez y Morales en el ropero
y puso en la TV su imagen hablando en la ONU, siendo aplaudido de pié por la
audiencia (aplausos que, para peor, no habían sido para él sino para Kofi
Annan, pero que un hábil montaje hizo pasar como propios!). Lula escondió así
su tercermundismo vergonzante. Pero si todo era engaño del lado de Lula, del
lado de Alckmin ni siquiera eso; ni siquiera denunció el montaje con las imágenes
de la ONU”. Sin estrategias en política externa.
“Como era de esperarse, después de los últimos dos años de denuncias de
corrupción, la campaña se caracterizó por las acusaciones mutuas de corrupción,
sin que los problemas de fondo del país fuesen, si quiera, mencionados. Hay,
por tanto, una cantidad enorme de temas que no fueron abordados, pero una omisión
en especial llama la atención: la ausencia de discusión sobre política
externa. Eso sucede no solamente en función de la preferencia por el tema de la
corrupción, sino por el hecho de que la política externa solo podría ser
discutida si hubiera un programa de gobierno que definiera estrategias mínimas
de desarrollo nacional. Como ninguno de los dos candidatos elaboró, o se
preocupó por elaborar esas estrategias mínimas, es lógico, por tanto, que
resultase imposible discutir política externa”. ¿Cómo evalúa los resultados de elección parcial de cargos en el
Congreso? Poder legislativo dividido. “La Cámara de diputados está igual que
siempre. Los partidos mantuvieran sus cuotas de poder. Aunque quizás el PMDB
(partido aliado al PT) sea el más beneficiado y, por tener la mayor bancada,
pueda aspirar a ganar la presidencia de esa cámara. Ya en el Senado hubo un
claro giro para la derecha y el PFL (partido aliado al PSDB) tiene ahora la
mayor bancada y podrá ejercer su estratégica presidencia. Esto quiere decir
que habrá una gobernabilidad complicada para el futuro gobierno (sea Lula o
Alckmin), teniendo una cámara más para un lado y la otra, para el otro. Este
cuadro es tradicional en la política brasileña. Ningún presidente tuvo nunca
mayoría automática en el parlamento. Por eso el sistema se llama de
“presidencialismo de coalición”. El presidente, después de ganar, tiene
que armar su gabinete con los partidos que irán a apoyarlo en el parlamento.
Dicho sea de paso, uno de los problemas que llevaron a la compra de diputados
por parte del Gobierno Lula (primer grande escándalo de corrupción, surgido el
año pasado) fue, precisamente, que el PT quiso tener la mayoría de los
ministerios para sus militantes (que no querían abrir mano de recibir un
“justo” pago por su larga militancia!). Por este motivo, restaron muy pocos
cargos para ser distribuidos con los partidos aliados y, en consecuencia, el PT
decidió hacer un esquema para pagar mensualmente (alrededor de 30.000 dólares
mensuales) a cada diputado que votaba para el gobierno, ya que este no recibía
casi nada de su propio partido, por haber quedado fuera de los esquemas
organizados dentro de los ministerios”.
Entrevistas organizadas por el equipo de CLAES D3E para la revista electrónica Peripecias.
Agradecemos a los entrevistados el tiempo dedicado a responder
el cuestionario.
Publicado
en el semanario Peripecias Nº 17 el 4 de octubre 2006. Se permite la reproducción
del artículo siempre que se cite la fuente. Licencia de Creative Commons con
algunas restricciones. |
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