Encuentro Iberoamericano del Tercer Sector

Una perspectiva global de la ciudadanía
  
 

Las deliberaciones del 7º Encuentro Iberoamericano del Tercer Sector estuvieron muy marcadas por el tema de la globalización, desde donde se abocaron las dimensiones propuestas para el análisis de la ciudadanía.

Un escenario mundial en que las fronteras nacionales se desdibujan y toman fuerza otras adscripciones y otras identidades como el género, las etnias, la religión, la sexualidad o el medio ambiente, plantea nuevos retos y nuevas tareas al Tercer Sector. Esa perspectiva de una ciudadanía global en la que fundaciones, ONG y movimientos sociales tienen un papel mucho más visible e influyente en las grandes decisiones fue la que primó en las conferencias y mesas de debate que se celebraron en el marco del 7º Encuentro Iberoamericano del Tercer Sector, llevado a cabo entre el 16 y el 19 de mayo pasados en Sao Paulo, Brasil.

Al evento asistieron cerca de 800 personas de más de 450 organizaciones de todos los países iberoamericanos, e incluso algunos norteamericanos e ingleses. Colombia asistió con un grupo de cerca de 22 representantes de diversas ONG.

En la ceremonia de apertura del evento Nélida Piñón, la celebrada escritora, miembro de la Academia Brasileira de Letras, quien leyó una brillante conferencia sobre las raíces de lo Iberoamericano y su influencia en la ciudadanía actual de la región. La ceremonia se cerró con un concierto de música popular brasilera a cargo de Joao Bosco y su grupo.

En el primer día, dedicado al tema de ciudadanía y política, el ex secretario iberoamericano de cooperación, el mexicano Jorge Alberto Lozoya introdujo la conferencia magistral diciendo que es preciso que la democracia resuelva los problemas de la gente, por lo que se hace necesario forjar una democracia de resultados, una democracia participativa, en donde lo importante no es que haya menos Estado, sino un mejor Estado. “En América Latina tenemos enormes tareas por realizar –dijo- pero también enormes ventajas y acervos magníficos, no nos angustiemos por las limitaciones. Pongamos énfasis en las tareas que juntos podemos hacer mejor: fortalecer nuestro sistema educativo universitario, utilizar la enorme plataforma de medios que tenemos y utilizar nuestras lenguas en los ambientes informáticos”.

“La ciudadanía es el derecho a todos los derechos” fue una de las primeras frases que lanzó el profesor Liszt Vieira, maestro en Ciencias Sociales de la Universidad de París e investigador del Jardín Botánico de Rio de Janeiro, quien tuvo a su cargo la conferencia magistral de esa mañana. Dijo que la sociedad civil se constituía a partir de un conjunto de valores no mercantiles, no partidarios, no empresariales y no estatales y que era una asociación de ciudadanos cuya meta era el interés público. También planteó que la visión del tercer sector, frente a la del Estado y la de la empresa privada, era una visión más sociocéntrica y que las ONG habían comenzado a tener una influencia muy poderosa a nivel mundial, por lo que finalmente llamó a favorecer una globalización alternativa, que viniera de abajo, del trabajo del tercer sector, que es cada vez menos nacional y más adscrito a identidades de género, religiosas, étnicas, raciales, sexuales o ambientales y que trascienden las fronteras nacionales.

Esa tarde, en una de las tres mesas de debate sobre el tema (el esquema del evento planteaba una conferencia magistral en la mañana y una serie de mesas de debates sobre el tema al abrir la tarde, para luego presentar proyectos concretos relacionados con el tema), aquella dedicada a la democracia mundial y el agotamiento de la soberanía nacional, Marco Aurelio Nogueira, profesor de la Facultad de Ciencias y Letras de la Universidade Estadual Paulista, planteó que construir un Estado mundial y una sociedad civil internacional llevaría a ganancias importantes en materia de paz, justicia e igualdad. Dijo que era preciso construir un ámbito político global, sin descuidar los estados nacionales y buscar la articulación de la sociedad civil con la sociedad política como estrategia para dignificar la vida colectiva y crear bienestar. Hugo Varsky, argentino, presidente del Comité Internacional del Club de las Regiones, planteó en la misma mesa de debates que la alternativa política a la globalización y la pérdida de poder de los estados nacionales era la integración regional, junto con un activo involucramiento de la sociedad civil en los asuntos de la política internacional.

Caldera cultural

El tema del segundo día fue el de ciudadanía y tecnología: la divulgación de conocimiento como forma de inserción social. La conferencia central, a cargo de Federico Casalegno, un científico social que trabaja en el Media Lab de MIT, se tituló Ciudadanía y Tecnología: producción y apropiación del conocimiento como instrumento de inserción social. Habló de su investigación en “Fractal Village”, una comunidad en donde se aspira a que todos sean productores de información para lograr una ‘fertilización cruzada’. También habló de la propuesta experimental de Blacksburg, Virginia, en donde hay una ciudadanía activa que utiliza las tecnologías de información. Ponía el ejemplo del senior citizens group, un grupo de ancianos que usan la Internet para hablar de sus cosechas de tomates. Un tema muy americano, pero muy lejano a las realidades políticas, culturales y económicas de Iberoamérica.

En una mesa de debates de esa tarde sobre Derecho de Autor y circulación de la cultura, Reinaldo Lemos planteó que las tecnologías electrónicas estaban presionando la transformación de la propiedad intelectual, del modelo draconiano creado en el siglo XIX basado en el monopolio de la obra por el autor y por sus herederos setenta años después de su muerte, al modelo de producción colaborativa de Creative Commons (CC) en el que habría diversos tipos de licencias, con tendencia a liberar la propiedad. En la sesión de preguntas el mismo Lemos contó cómo la BBC licenció todo su material de archivo histórico para que cualquiera lo pudiera utilizar. “Es una forma de echarle leña a la caldera cultural”, dijo.

Sin embargo, lo mejor de ese día sería la presentación de dos experiencias brasileras de generación y circulación de conocimiento y comunicación. Alberto Adulis hizo la presentación de RITS, la Red de Información del Tercer Sector, una agencia que tiene como objetivo fortalecer la organización de la sociedad civil a través del uso de tecnologías de información y comunicación; que produce y distribuye información sobre el tercer sector en todo Brasil, que genera facilidades y formación para favorecer el acceso y el uso social de las tecnologías de información y que apoya a múltiples redes de información. También se presento la experiencia de la Agencia de Noticias para la Infancia, ANDI, que maneja una muy avanzada propuesta de producción de información sobre la infancia y asesoría para los medios y que busca “perfeccionar el diálogo entre las ONG de desarrollo y los medios y periodistas para que la información sea menos decisión de los editores y más resultado del diálogo con las ONG y las fuentes”.

Ese día también participó en la mesa de debates sobre Conocimiento y Tecnología Fernando Chaparro, el colombiano que es director ejecutivo de la Corporación Colombia Digital, la cual se dedica a promover y fomentar el desarrollo tecnológico con la colaboración del Media Lab de MIT. Chaparro destacó la necesidad de divulgar nuevos conocimientos: “Tenemos muchas nuevas áreas de conocimiento en el mundo. Y ese conocimiento no debe quedar en manos de unos pocos sino llegar a todos. Ese es nuestro desafío”.

Economía, política y tercer sector

El tercer día el tema fue ciudadanía y economía. La conferencia central estuvo a cargo del Secretario General de la UNCTAD, la Conferencia de las Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo, el brasilero Rubens Ricupero, que abrió con un dato contundente: en 2003 en América Latina había veinte millones de pobres más que en 1999 y según él no se ha regresado a las cifras de pobreza de 1982, antes de la crisis de la deuda externa. También apuntó que el índice de desempleo en la región es el más alto desde que hace treinta años se comenzó a medir esta variable. Dijo que el corazón del problema consistía en lograr una economía eficaz que generara empleo para quienes quisieran trabajar. También dijo que aunque el llamado a cambiar la situación por la vía macroeconómica es el primer sector (el Estado), al tercer sector le cabe un papel muy importante: estudiar la pobreza en la perspectiva de encontrar explicaciones que permitan contribuir a la solución eficaz del problema.

En la tarde Antonio Sáenz de Miera, fundador del movimiento de los encuentros iberoamericanos, manifestó en la mesa de debates sobre equidad y capital social: “no hay sociedad civil fuerte sin Estado fuerte; la primera obligación de la sociedad civil es garantizar y hacer posible el cumplimiento de los fines sociales del Estado”. Planteó que en una perspectiva de globalización en la cual el Estado vería reducida su influencia, el papel del tercer sector era el de regulador y fiscalizador de las actuaciones del sector privado y el mismo Estado.

En otra mesa de debates de ese día, el colombiano Aurelio Ramos, director para Latinoamérica de la organización ambiental The Nature Conservacy presentó su conferencia sobre equidad y medio ambiente: desarrollo y generación de renta en Latinoamérica. En ella presentó un completo contexto general del estado de la biodiversidad en el mundo y en Colombia, habló de la necesidad del cumplimiento de criterios de conservación y uso sostenible y presentó el Biocomercio como una herramienta de apoyo al uso sostenible de los recursos ambientales.

También esa tarde se presentó, en el panel de experiencias 3C, el proyecto Bogotá Cómo Vamos, adelantado por una alianza de la Fundación Corona con la Casa Editorial El Tiempo y la Cámara de Comercio de Bogotá, y enmarcado en el tema “Equidad y evaluación, la validez de los índices estadísticos”. La presentación se concentró en mostrar cómo se construyó un amplio conjunto de indicadores alimentados por datos estatales, encuestas de percepción ciudadana y comentados por un sólido grupo de expertos para hacer seguimiento, con el apoyo de los medios de comunicación asociados, al cumplimiento de los planes de gobierno de las administraciones elegidas en el Distrito Capital de Colombia.

La conferencia de clausura fue un diálogo entre Ruth Cardoso, la esposa del ex presidente Fernando Henrique Cardoso, presidenta de Comunitas y miembro del Consejo Político Estratégico de Gife, y Bernardo Toro, decano de Educación de la Universidad Javeriana y miembro del Comité de los Encuentros de Colombia.

“El principal papel del tercer sector es contribuir a hacer posibles tanto los proyectos de nación como un proyecto continental que favorezca la dignidad humana –dijo Toro–. Por eso el paso al cual podemos convocar es el de dialogar sobre las relaciones del tercer sector con los partidos y la clase política (…). Tenemos que entender la importancia de la clase política en la sociedad latinoamericana, pues las sociedades solo pueden avanzar cuando logran crear convergencias de intereses en las metas colectivas. Tenemos que entender que la simple acumulación de proyectos sin nortes ni convergencias difícilmente pueden lograr los cambios que pretendemos (...) La lógica del tercer sector –remató– en sus propósitos de crear dignidad, participación e inclusión en los procesos sociales y políticos y una inserción equilibrada en el mundo global, requiere de una articulación de la sociedad política, la sociedad civil, la sociedad productiva y el Estado mismo. Y para hacer posible esta articulación requerimos entender y poder ubicarnos frente a los partidos políticos y la política”. Ese –anotó– es uno de los desafíos del tercer sector hacia el futuro.

 

Secciones del reporte en Colombia / Tercer Sector (http://www.colombia2000.org) Mayo 2004


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